Escrito por : NURIA S.M
Machista, racista, homófobo/a, etnocentrista, xenófobo/a, sexista…
Todos estos son distintos tipos de apelativos que esconden un miedo. Día tras día vemos ejemplos en los telediarios, redes sociales, trabajo, calle. Pero en la mayoría de los casos lo hacemos por desconocimiento, o eso me gustaría pensar. Porque… ¿cuántas veces al día escuchamos estas palabras: ¨panchito¨, ¨negrata¨, ¨maricón¨, ¨zorra¨, ¨mono¨.
Así podría seguir todo el día, y lo más triste es que pensamos que esto es gracioso, que no hace mal a nadie. Lamentablemente no es así, ya que en Europa cada día se suicidan diez personas, y dirás: ¨ ¿Y esto qué tiene que ver? Una de las mayores causas por las que suceden estas cosas es por agresiones psicológicas como las que acabamos de ver. ¿Cómo se te queda la cara al decirte que a lo mejor has sido ¨cómplice de un asesinato¨?
Con el paso de los años fueron surgiendo movimientos como el feminismo, organizaciones como la de los gays y lesbianas, intentando promover la igualdad en un intento de poner fin a todo esto. Supongo que es una cuestión que ya viene de serie en nosotros, porque desde la antigüedad ya tenías que pertenecer a una tribu, a un clan, para sentirte protegido, para no sentirte solo. Sin embargo ahora vivimos en un mundo globalizado en el que puedes contactar con cualquiera para evitar la soledad. De manera que si todos nos uniésemos conseguiríamos mucho más que si luchamos en grupos que a veces están enfrentados intentando conseguir lo mismo. Porque parece que nos estamos olvidando del principal objetivo que persigue la igualdad, dejándolo en un plano secundario con el fin de ser mejor que los demás. Y no me mal entendáis, esto no es una crítica ni mucho menos, porque me parce genial lo que estas asociaciones hacen día tras día para lograr un mundo mejor, a base de su altruismo. Pero como ya dije antes, todos unidos podemos conseguir más.
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